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Nuestras Hierbas
ROMERO y SALVIA
Estas hierbas, largamente difundidas, crecen espontáneas en nuestros campos y ofrecen una gran variedad de empleos durante todo el año.
EN LA COCINA
Focaccia al romero
Añadir a 500gr de masa de pan unas 3-4 cucharadas de aceite, un poco de sal y las hojitas picadas de 2 ramitas de romero.
Trabajar bien la masa con las manos, estirarla con un rodillo de cocina y ponerla en una bandeja para el horno untada y espolvoreada con harina.
Con un cuchillo bien afilado practicar unos cortes en forma de rejilla y esparcir unas cuantas ramitas de romero. Pinchar la focaccia con un tenedor y espolvorear con sal gruesa.
Cocer en el horno precalentado a 200° durante una hora aproximadamente.
Sacarla del horno, quitarla de la bandeja y servirla caliente cortada en trozos bien grandes.
Crêpes de salvia
Aclarar y secar bien 30 hojas de salvia, después preparar una albardilla suave con 100gr de harina, 1 huevo, ½ vaso de cerveza y una pizca de sal.
Empapar las hojas de salvia en la albardilla manteniéndolas por el pecíolo y freírlas en una sartén con aceite bien caliente. Dejar que se doren bien, y dejar escurrir sobre papel absorbente.
Espolvorear las hojas todavía calientes con 50gr de Emmental rallado.
PARA LA SALUD
Infusión de romero (estimulante y tónico)
Dejar en infusión 10-20gr de hojas de romero en una taza de agua hirviendo durante 15-20 minutos.
Tomar 2 tazas al día, preferentemente antes de las comidas principales (aumenta la secreción biliar).
Infusión de salvia (mala digestión)
Hacer hervir15-25gr de hojas de salvia picadas en 1 litro de agua durante 5 minutos.
Filtrar y tomar una taza después de las comidas principales.
CURIOSIDAD
El vinagre de los "cuatro ladrones"
Durante la terrible epidemia de peste que asoló Tolosa en 1630, un grupo de ladrones saqueó las casas de los enfermos. Cuando los ladrones fueron capturados, las autoridades les preguntaron cómo lograron no contraer la enfermedad – ya que habían entrado en muchas casas infectadas. Ellos contestaron que revelarían su secreto sólo a condición de que les ahorraran la vida. Se trataba de un brebaje hecho de hojas de salvia maceradas con romero, tomillo y lavanda.
En aquel caso, bien se pudo decir que las “hierbas” fueron donadoras de vida de verdad.
Desde aquel entonces, se empezó a producir en toda Francia un vinagre balsámico con esos ingredientes, llamado "vinagre de los cuatro ladrones", que, según decían, protegía de las enfermedades infecciosas.
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